Itineraris vers Déu

Tiempo de Adviento II

Escrit per: Mar Galceran

Me decía un amigo recientemente: He dejado de creer porque ya no puedo entender ni creer en un Dios que permite que haya tanto mal, sufrimiento e injusticia en éste mundo.

La pregunta sobre el mal, ciertamente, no dejará nunca de inquietarnos pero. ¿Y tu?, ¿Y nosotros?, ¿Qué uso hemos hecho y hacemos de nuestra libertad, el don mas preciado que Dios nos ha dado, para evitar todo éste mal??

¿Qué camino hemos escogido que no somos capaces de dejar lugar a la realización de la utopía y la realidad de Cristo?

"Una voz grita en el desierto: Abrid una ruta al Señor, allanadle el camino".

Sí, allanémosle el camino. Pero no cualquier camino es válido. ¿Cuál es el camino acertado? ¿Cuál es el camino que nos lleva a Dios? ¿Qué ruta puede llevarnos a la desaparición del mal, la injusticia, el sufrimiento, la mezquindad?.

Cristo mismo es el camino, su modelo de vida es la plena realización del amor de Dios a los hombres pero para avanzar en éste camino nosotros tenemos que contribuir. A nosotros nos toca también segar las malas hierbas, enderezar las curvas, allanar los montes. A nosotros nos toca también luchar contra el mal, contra nuestras comodidades y egoísmos, contra nuestros impulsos mas primarios, contra nuestra ignorancia y falta de consciencia, contra las prisas y la eficacia, contra la mercantilización e instrumentalización de las personas, y contra tantas otras cosas que nos alejan del camino verdadero.

En nuestra manos hay una triple elección: la elección de escoger el camino acertado, la de mantenernos o no en él y la de irlo allanando y puliendo a lo largo de nuestra vida.

Quizás también así la realización del bien y la justicia podrán hacerse realidad en nuestra vida. Quizás así el rostro de Dios se nos volverá a hacer visible allí dónde aparentemente nos da la impresión que no está.