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Un Sínodo que tratará sobre la Palabra de Dios

Escrit per: Javier Velasco Arias
Del 5 al 26 de octubre de este año se reunirán en Roma obispos de todo del mundo, acompañados de especialistas en tema bíblicos y de hermanos de otras confesiones cristianas para reflexionar sobre «La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia». Esta reunión es lo que se conoce como «Sínodo de los obispos». Y éste corresponde a las doceaba reunión ordinaria de este organismo (también ha habido alguno extraordinario), desde su creación por el papa Pablo VI.
La preparación de este evento ha ido precedido por un trabajo que ha dado lugar a dos documentos: un primero, llamado «Lineamenta», en el que se marcaban las líneas básicas del encuentro, pero, sobre todo, se invitaba a reflexionar a las distintas comunidades cristianas sobre la experiencia actual de dichas iglesias con la Palabra de Dios; se exhortaba a contestar a un cuestionario abierto sobre las diferentes inquietudes sobre este tema. A partir de las respuestas recibidas, de conferencias episcopales, obispos, comunidades, entidades, sacerdotes, religiosos/as, laicos y laicas se ha redactado el «Instrumentum Laboris», el instrumento de trabajo, sobre el que trabajarán los componentes de este encuentro, en Roma.
Pero, a nosotros/as, hombres y mujeres normales, de la calle, de la oficina, del comercio, de la construcción, de la universidad, del estudio en general o de las diferentes profesiones, ¿qué nos importa o qué nos aporta esta reunión tan especializada y tan lejana de nuestra realidad ordinaria?
Creo que puede aportarnos mucho, desde mi humilde opinión. En una encuesta realizada por la «Federación Bíblica Católica» en diversos países de Occidente (los resultados se han publicado a finales de abril de este año), concretamente Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Alemania, España, Francia, Italia, Polonia y Rusia; se constató por un lado la importancia y respecto, en general, que se tiene por la Biblia y, por otro, los diversos porcentajes de lectura y conocimiento de la misma en los diferentes países, generalmente pobres. Llama la atención que España está en la cola tanto de lectura como de utilización de la misma para la oración (no sabemos los datos concretos de Cataluña, pero con mucha probabilidad similares al resto de España): sólo el 20% ha leído algún texto –en muchos casos uno solo– en el último año y un 6% lo ha utilizado alguna vez como oración. El porcentaje aún bajó mucho más en preguntas sencillas de temas bíblicos (sólo el 8% contestó adecuadamente). Paul Claudel en 1948 escribia: «El respeto hacia la Sagrada Escritura no tiene límites: se manifiesta sobre todo teniéndola lejos». El Sínodo sobre la Palabra de Dios quiere que esta situación cambie, en la línea ya iniciada por los últimos papas y especialmente por el concilio Vaticano II.
Para los creyentes la Biblia es la constatación palpable del diálogo que Dios establece con la humanidad, utilizando un lenguaje humano y, por tanto, comprensible. Todas y todos, creyentes o no, reconocemos que la Biblia judeo-cristiana (Antiguo y Nuevo Testamento) forma parte de nuestra cultura occidental. Gran parte de nuestro arte, del derecho, de la filosofía, del pensamiento occidental, incluso de muchas expresiones de nuestro lenguaje tienen su origen en la tradicción judeo-cristiana, de la que la Biblia es su más importante exponente. No podemos prescindir de todo este bagaje, sin el cual gran parte de nuestra cultura y, por consiguiente, de nosotros mismos se hace incomprensible.
Por eso es tan importante este sínodo, también para ti y para mi. El profundizar en el conocimiento de la Palabra de Dios significa, también, profundizar en el propio conocimiento y en el de la cultura en la que hemos nacido y vivimos.

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