Itineraris vers Déu

Carta de Italia1

Escrit per: Roger Schütz

Esta Carta de Italia ha sostenido la reflexión del encuentro europeo de Roma, que reunió a 30.000 jóvenes (en vez de los 15.000 previstos), procedentes de toda Europa, de Finlandia a Andalucía, de Polonia a Escocia. Más de 150 parroquias de Roma acogieron a los participantes llegados en veinte trenes especiales y múltiples autocares. Los que venían de más lejos, los de Laponia, habían hecho cinco días de viaje. La oración común tuvo lugar dos veces por día simultáneamente en tres basílicas, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y Santa María de los Ángeles, conectadas por hilo telefónico. Para la oración con el papa Juan Pablo II, la basílica de San Pedro resultó pequeña y, al final de la oración, el papa fue al balcón de la basílica para saludar a los miles de jóvenes que habían seguido desde el exterior, a pesar del frío, toda la oración en la Plaza de San Pedro que estaba sonorizada. Las próximas Cartas de Taizé hablarán más sobre este encuentro europeo, pero hay ya algunos textos en las siguientes páginas.


Tú, que buscas a Dios, ¿lo sabes?: lo esencial es tu acogida del Cristo. Por su constante presencia, en cada uno, por su perdón, él hace de ti un ser vivo. Dándole tu confianza y perdonando, saldrás de tus prisiones interiores para osar comprometerte, como peregrino de reconciliación, en las divisiones de la familia cristiana, e incluso, en los desgarrones de la familia humana.

A causa de Cristo queremos hacer lo imposible para que la nuevas generaciones no estén ni sumidas en medio de situaciones donde la vida no tiene sentido, ni paralizadas por las fuerzas destructivas de la angustia o de las guerras.

Juntos, acompañados por Cristo, descubriremos la confianza de corazón, el espíritu de infancia que da paso a una infancia de la Iglesia.

Para avanzar por este camino, he aquí algunas sugerencias:


La reconciliación de los cristianos no soporta más retraso

En estos tiempos de violentas conmociones cuando a cada instante surgen nuevas separaciones, la urgencia de una vocación de reconciliación ecuménica, es decir universal, nos interpela más que nunca.

Lo que nos seduce de la reconciliación de los cristianos, es que Cristo quiere hacer de esta única comunión que es su Iglesia, un fermento de reconciliación para toda la comunidad humana, y ello implica una serie de consecuencias creadoras para la paz mundial.

En una iglesia siempre peregrina Dios nos coloca corrió «enviados en el nombre de Cristo, que puso en nosotros el mensaje de la reconciliación»2.

Quien quiere ser artesano de la reconciliación no puede perder sus energías ni un minuto de su tiempo buscando quien tuvo razón y quien se equivocó. Lo importante es reconciliarse en el instante3. Veremos entonces florecer la vida, no solo en nosotros, sino incluso a nuestro alrededor.

Para salir del actual período de oposiciones entre los cristianos no podemos olvidar a aquellos que han hecho otras opciones. Y si es importante comprender al otro en sus diferencias, permanecer ahí sería detenernos en la primera etapa. Ahí, todavía, no nos hemos reconciliado.

Tampoco podemos olvidar que aceptando la creación de una Iglesia de los jóvenes, o una Iglesia de clases, o una Iglesia de los pobres, o una Iglesia de razas, o una Iglesia de élites intelectuales... contribuiríamos a una mayor segregación.


Dejarse acompañar

¿Cómo abrir nuestras puertas a Cristo y acogerle a cada instante cuando nos encerramos en nosotros mismos?

Visitando con Cristo cada una de «nuestras propias prisiones» a través de una peregrinación interior4 que dura toda la vida, veremos caer algunos muros5. En su lugar se abrirán espacios de libertad. Constataremos con sorpresa que todo un universo de tormentos desaparece por sí solo... y hasta en la vejez haremos descubrimientos de una creación siempre nueva. Poco a poco, Cristo construye en nosotros un corazón vasto como el mundo.

Quien camina con Cristo ve como se abre ante sí un sendero de liberación, el sendero que conduce de la inquietud a la confianza. En un sencillo arrepentimiento de corazón, osar comenzar siempre de nuevo es estar dispuesto a conocer los fracasos. ¡Siempre se puede encontrar un arca de Noé sobre las aguas para cantar al Dios vivo!


Perdonar es nacer de nuevo

Nicodemo6 fue de noche a visitar a Jesús y aprendió de Él que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo. Reconciliación y perdón no son más que un nuevo nacimiento7.

Ponerse en marcha con vistas a reconciliarse es también realizar concretamente el anuncio más fuerte de Cristo: el perdón.

Cuando la timidez nos impide pedir perdón ¿por qué no atreverse a realizar un simple gesto que sin necesidad de palabras lo dice todo?: extender la mano para que el otro haga el signo del perdón, el signo de la cruz.


Los niños y «los qué son como ellos»

Allí dónde existe una humilde confianza se abren las puertas del Reino, y un día esas puertas se llamarán alabanza8.

Que los niños vayan en pequeñas peregrinaciones hacia las personas ancianas, para encontrar junto a ellas la confianza de corazón; después, ellos sabrán extender esta confianza a su alrededor.

Hay niños marcados por una prueba. De ellos podemos decir que son sagrados para Dios porque su inocencia se ha visto herida en su niñez. Hay también niños sobre los cuales pesa la separación de sus padres; e incluso quienes en determinados barrios de algunas ciudades se ven abandonados a su suerte, no sabiendo a menudo dónde encontrar la mínima confianza ni un poco de felicidad humana. ¿Quién irá a su encuentro para descubrir con ellos una afición común: una lectura, una historia, un juego, hablar a solas...?

Hay también el abismo de la soledad "de aquellos que en su vejez terminan su existencia sin nadie cerca de ellos. ¿Quién irá a colmar esos corazones sedientos de confianza ?9.

Para los mayores, las referencias de vida han cambiado tanto que a veces les resulta imposible comprender las mutaciones actuales. Entonces, ¿no deberían las nuevas generaciones ser las primeras en buscar comprender?

¿No desean acaso las generaciones anteriores, en el fondo de sí mismas, dar su confianza a las nuevas generaciones? Esta confianza se ve raramente frustrada cuando nuestros mayores haciendo referencia a su propia juventud recuerdan hasta que punto tenían necesidad de ser escuchados y comprendidos10.


A la búsqueda de una infancia de la Iglesia

Hoy, volverse juntos hacia una infancia de la Iglesia supone estar abierto a este espíritu de infancia: la con fianza del corazón, la sencillez, el asombro de un amor, el júbilo, el gusto de la vida tan ligado al gusto del Dios vivo. ¡Una infancia de la Iglesia! No una nostalgia de la Iglesia de los primeros tiempos... en ella, como en cualquier otra parte, se trata de contar con los hechos contemporáneos. Y la Iglesia sobre esta tierra, no está compuesta por ángeles sino por personas bien humanas, con sus propias debilidades.

¿Podemos, comprendiendo nuestras propias limitaciones rechazar la Iglesia cuando sus estructuras llegan a ser un obstáculo? Sería no conocerse ni amar a aquellos que justamente las animan. Antes de dejarse inmovilizar buscar la forma de pasar a través de las estructuras como el agua de un arroyo que tiene que abrir constantemente un pasaje...

A pesar de sus fragilidades, aparecerá una infancia de la Iglesia y brotará la frescura de una comunión, una fuente de inagotable confianza.

¿A quién no le gustaría abrir un camino de vida para aquellos que ama antes que cerrar la senda? Para quien busca amar a Cristo, amarle es también «preparar el camino». ¿Quién podría amarle y permanecer indiferente ante su presencia en el devenir de la humanidad?


¿De dónde sacar el coraje con vistas a la reconciliación?

Hoy hay una esperanza: nunca ha estado tan difundido entre los cristianos una tal toma de consciencia de las graves situaciones de la comunidad mundial.

Todavía más: alimentados en las fuentes de la oración y la contemplación, hombres y mujeres llegan a ser capaces de cambiar las más obscuras perspectivas, y encuentran el coraje para arriesgarse con vistas a la reconciliación y la paz.

A menudo, en sus compromisos por seguir a Cristo, quienes buscan modificar las estructuras de la sociedad hacen este descubrimiento: en un mundo tecnificado, las leyes internas pueden provocar una ruptura entre trabajo y oración. Cuando lucha y contemplación se colocan en oposición, como si hubiera que elegir una y menospreciar la otra, esta oposición llega a desgarrar las fibras del ser humano.

Y ello es verdad para todos nosotros: Cuando actividad cotidiana y oración no son más que una sola unidad, el fondo de nosotros mismos encuentra un respiro11.

Toda comunión está minada en la base por la desconfianza y el recelo, el lacerante recelo que puede llegar a tomar formas seductoras. La confianza es esencial para evitar rupturas humanas e incluso guerras. Por ejemplo, jamás humillar a los miembros de un pueblo porque los dirigentes cometen o han cometido actos inhumanos. Sin dejar de lado la lucidez necesaria para analizar los acontecimientos tenemos que descubrir que la confianza es una condición previa para la paz sobre la tierra.


Una distribución equitativa de los bienes a lo largo de la tierra

Una reconciliación sin justicia no conduce más que a compromisos. Una distribución no equitativa de las riquezas es una herida hecha a toda la comunidad humana, mucho más cuando dichas riquezas son retenidas por los cristianos12. Muchos se preguntan: ¿cómo es posible que entre tantos cristianos que llegan a compartir los bienes espirituales sean tan pocos los que llegan a lo largo de la historia a compartir también los bienes materiales?13. La paz mundial depende, en parte, de una distribución equitativa de los bienes a lo largo de la tierra; y los cristianos, a causa del Evangelio, están particularmente llamados a anticipar esta distribución empezando por sus propias riquezas. La Virgen María ya había anunciado esta novedad provocada por la llegada de Cristo a la historia de la humanidad: «los poderosos serán derribados y los pobres serán elevados» (Lucas 1. 52).

Lo que es específico del cristiano es que él es signo de otro futuro, signo del Evangelio; también un peregrino que tiene sus raíces en un más allá, en el Dios vivo.


Arriesgarse por la paz mundial14

Con vistas a la reconciliación algunos continuarán estando presentes en medio de situaciones graves, e incluso aparentemente sin salida. A otros, después de un tiempo de preparación en Taizé, se les confiará la misión de escuchar, de conciliar un cambio de mentalidad. Se tratará entonces de partir lejos, como embajadores de reconciliación, no en nombre propio, sino ligados a su parroquia, sostenidos por su oración. Que en ruta nadie acepte dones ni dinero para indicar, a sí mismo y a los otros, la gratuidad de su misión.

A partir de la próxima Pascua se realizarán las primeras salidas desde Taizé 15.

¡Los jóvenes tienen tan pocas posibilidades de ser escuchados y de participar en las decisiones tomadas con vistas a la marcha de la sociedad! 16. Para entrar más concretamente en los grandes interrogantes en torno a la paz mundial17, intentaremos lo imposible para hacer realidad un 'prototipo' de lo que podría ser la imagen de una autoridad mundial18. Será confiado a un grupo de personas, en su mayoría jóvenes, de todos los continentes. También serán invitados creyentes de otras religiones y no creyentes interpelados por el rostro humano de la reconciliación. Él consultará a las personas más competentes en el plano internacional y estará atento a los descubrimientos que los equipos de búsqueda han realizado en estos últimos años, atento también a las libertades humanas, a aquellos que las pierden en el exilio o en otra parte 19. Él entrará en su fase de preparación en Taizé, el próximo 6 de Agosto, aniversario de la explosión atómica de Hiroshima, pero también el día de celebración de la transfiguración de Cristo.




Referencias:

1. A finales de noviembre, cuando el hermano Roger se enteró del terremoto en el sur de Italia, aplazó la estancia que debía efectuar en África, entre otros lugares Uganda, para ir a vivir cerca de los italianos afectados, en las regiones siniestradas. Es allí donde se terminó esta Carta de Italia.

2. 2 Corintios 5.

3. En general, los responsables de las confesiones cristianas afirman que son necesarios decenios enteros, e incluso más, para resolver los problemas estructurales levantados por el ecumenismo. Entre estos responsables hay quienes intentan comprender por qué para tantos jóvenes no se puede retrasar más la reconciliación.

4. Es para alentar una peregrinación interior que fue escrito el brevísimo "Itinerario de un peregrino".

5. En una peregrinación interior, de nosotros depende el expresar todo cuanto sucede en nuestro interior a otro que tiene una experiencia de vida cristiana y que, habiendo sabido atravesar las dificultades y ejerciendo la intuición, llega a leer en nuestro corazón sin juicios ni condenaciones. Sería un gran bien que muchos se prepararan a escuchar, no para dar consejos, sino para volverse atentos hacia lo que puede encarcelar al otro.

Es necesario remarcar que esta escucha no reemplaza para nada al sacramento de la reconciliación, el sacramento que desata sobre la tierra lo que al instante había sido desatado en el cielo.

6. Juan 3.

7. Siempre hay un antes y un después. Un antes cuando decimos: "Me han herido tanto en mi niñez, me han humillado tanto en mi vida que no llego a perdonar ni a reconocer mi error ".
Y un "después": la alegría del perdón. En el perdón comienza una transfiguración de nuestro ser, es el principio de la resurrección sobre la tierra.

Torturado sobre la cruz Cristo redescubrió la presencia de Dios perdonando, y se pone a rezar: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen".

8. Isaías 60.

9. Habría que subrayar otras soledades, aquellas de los hombres que personifican un ministerio. Algunos de ellos no encuentran ya el sentido de su vocación al verse particularmente abandonados por los jóvenes. ¿Por qué no mantienen los jóvenes este ministerio, haciendo lo imposible e incluso llevándolo en brazos si es necesario?

10. ¿Cómo es posible que los jóvenes que están resueltos a todo por Cristo lo olvidan una vez que se casan?

11. El Espíritu intercede en nosotros que no sabemos cómo rezar: cada mañana desde que nos despertamos, podemos prepararnos a perdonar, pidiendo el Espíritu de misericordia.

Rezar sólo con una oración, por ejemplo una oración del nombre de Jesús, repitiendo hasta el infinito las mismas palabras noche y día: sea «en ti, Jesús, el reposo de mi corazón» o "Jesús, en ti la confianza del corazón"; o "Jesús, mi alegría, mi esperanza y mí vida".

Una oración para todo momento del día: "Bendícenos Señor, a nosotros y a aquellos que tú nos has confiado. Concédenos vivir según el espíritu de las Bienaventuranzas: la alegría, la sencillez y la misericordia".

Una introducción para la oración del corazón: "Concédeme el hablarte como cuando era niño, decírtelo todo... "

Otra oración: "Concédeme la seguridad de que, a cada momento, pondrás en mis labios las palabras que tengo que decir ".

O esta otra: "Perdónales, porque no saben lo que hacen; perdóname porque a menudo, no sé lo que hago. Incluso cuando rezamos solos, nuestra oración se inserta en una comunión, la comunión de todos los santos y testigos de Cristo: la Virgen María, los apóstoles Pedro y Pablo, muertos como mártires en Roma... y todos aquellos que solo Cristo conoce. Es por ello que tan esencial como alimentar el cuerpo es encontrarse juntos para rezar cada día...

¿Por qué alejarse de las oraciones de las comunidades locales, es decir las parroquias?

¿Por qué no enriquecer las parroquias con los dones específicos que poseen cada una de las pequeñas comunidades? Ellas son tan indispensables, que sin ellas las parroquias corren el riesgo de caer en la pasividad. La parroquia podría ser un revelador para verificar y confirmar la vida de una pequeña comunidad.

Si algunos dicen que se aburren en las parroquias y las encuentran demasiado petrificadas, sin respiración; si los lugares de oración de las parroquias se parecen a los locales de conferencias, llenos de bancos y con luces cegadoras, entonces ¿por qué no intentar habilitar una acogida para una oración más meditativa que explicativa, con cantos que comenzaran antes de la propia oración y continuaran después?

¡Hace falta tan poco para acondicionar un lugar para la adoración, un lugar de oración que deje presentir el misterio de Dios y alcance el misterio de nuestra persona humana!

En estos dos últimos años muchos cristianos se han puesto en marcha los unos hacia los otros a través de un sin fin de peregrinaciones. Estas peregrinaciones continuarán en los próximos años de una forma jamás antes vista. Hay peregrinaciones en pequeños grupos, de una parroquia a otra; en una peregrinación así la celebración del misterio pascual llega a ser primordial. La colocación de la cruz en el suelo permite una oración del cuerpo en la cual, colocando la frente sobre el leño de la cruz, depositamos en Dios todas nuestras propias dificultades y las de los demás.

12. Por todo el mundo, bajo cualquier régimen político, encontramos el mismo materialismo y la misma aspiración a la acumulación de bienes. Ya hoy, toda simplificación de los medios de existencia ayuda a salir de esta fascinación.

13. Desde hace mucho tiempo, multitudes de jóvenes piden a las instituciones eclesiales que no utilicen los grandes medios de poder, porque destruyen la comunión. Estos jóvenes aman la Iglesia y no son simplistas. Para ellos por ejemplo, la sencillez de medios no puede suprimir las necesidades de comunicación, (transportes, viajes, y telecomunicaciones). Tampoco rechazan los esplendores artísticos de las grandes y antiguas iglesias edificadas a lo largo de la historia.

14. Compartiendo estos últimos años la vida de los pobres en Asia, África y América Latina, por todas las partes realizamos el mismo descubrimiento: aumentan los desgarrones en el interior de la familia humana. Una de las consecuencias es que a lo largo del mundo aparece la fragmentación y el desánimo, la tentación por excelencia de nuestros días. Con ella se instalan también los grandes replegamientos sobre sí mismos.

Fragmentación y desánimo no son nunca neutros. Ellos embotan las capacidades creadoras.

Prisioneros de ellos mismos, de frente a la incapacidad de hacer valer su capacidad y sus dones, muchos Jóvenes no encuentran ya un sentido para sus vidas y se dejan deslizar por la pendiente del mero sobrevivir. Con tal de estar a gusto en un grupo reducido, se resignan a cualquier cosa.

15. La peregrinación a Taizé realizada durante el mes de julio por 144 sudafricanos, dos tercios de negros y un tercio de blancos, es a su vez una invitación, entre otras, para ir a África del sur. No será una peregrinación de ciento cuarenta y cuatro, sino quizás tan solo una peregrinación de dos en dos.

16. Nosotros vemos aquí, en el sur de Italia un ejemplo de esto: Jóvenes, también adultos, de toda Italia y de otras partes han manifestado una generosidad tal para venir en socorro de las víctimas del terremoto al punto que, en definitiva, son más numerosos de lo previsto.

17. Los expertos políticos afirman que entre los años 1981 y 1984 surgirán las tensiones más agudas después de la última guerra mundial. Conmociones cada vez más fuertes desorganizan la economía mundial y las relaciones entre las naciones; los rumores de guerra se acentúan y la esperanza de los hombres es cada vez más pequeña.

Los expertos afirman también que la indiferencia frente a los grandes organismos internacionales deja paso a un desarrollo desmesurado de la burocracia; esta burocracia es como un iceberg del cual no se llega a ver más que el vértice. Pero en sus espacios ocultos se congelan demasiadas iniciativas generosas.

18. Creyentes y no-creyentes no han olvidado la encíclica «Pacen in terris» que Juan XXIII escribió en 1963.

En este texto, el bien amado Juan XXIII habla de una "autoridad pública de competencia universal". Creando una imagen de lo que podría ser, no quisiéramos que esta sugerencia fuera propuesta en vano.

19. Para dar un ejemplo, una de las urgencias entre otras, frente a la insuficiencia de vivienda en Europa Oriental y Occidental, será de elaborar un proyecto de creación de vivienda para todos aquellos que viven en situaciones precarias en el plano Europeo, pero luego también en el plano mundial. Ello nos abrirá una posibilidad de compartir los bienes.